El último viaje
… y al final cuando tu cuerpo repose en la última morada,
quieran los dioses qué tu espíritu se encamine hacia el puente de cristal
luciendo los resplandecientes ropajes de la sabiduría, el valor, la compasión y
el amor. Ya qué si en lugar de eso llevas los andrajos del engaño, la cobardía,
la crueldad y el odio, el hombre de negro se reirá de ti. Y riéndose te
arrojara al abismo…
(Plegaria popular de
Holgart)
(Nda: Antes de iniciar este articulo, tienes que tener en
cuenta qué Sefina es la diosa de la vida en el aspecto de curadora, no creadora
de vida, y Durof es el dios de la muerte como asesino, no como controlador de
la propia muerte, por último señalar qué Laila la no-muerta es la única qué
conoce como burlar al hombre de negro y por ese motivo es la qué consigue
controlar y dominar a los no-muertos. Esto último se consigue atrapando a las
almas en su último viaje, antes de qué lleguen ante el hombre de negro, robando
los espíritus del Limbo o desde el abismo)
No había en las Darland’s un dios especifico que controlara
la vida o la muerte. Se adoraba de una manera general a Adarna, la diosa de la
tierra como diosa-madre. Pero en realidad cada raza de las tierras libres
adoraba como dios de la vida a su dios creador. Para los humanos era Dornolt
como norma general, para los enanos y gnomos era Adarna, para los halflings
Sindash, para los umaks y criaturas oscuras Gainor, no se sabe a qué adoraban
los elfos al respecto. En cambio en lo referente a la muerte los mitos
coincidían. La existencia se entendía como una sucesión de estancias en
diferentes salas del palacio de la vida, la sala de la infancia, la de la
juventud, la de la madurez y la de la vejez. Al morir, se salía del palacio,
emprendiendo un largo viaje por la sombría tierra del Limbo, hasta llegar a un
estrecho puente de cristal, guardado por un extraño ente sin género o forma
especifico llamado el hombre negro, el cual te impedía el paso a no ser qué se
respondiera a una pregunta. Si el muerto había sido razonablemente decente en
su vida (Según los justos y bondadosos), razonablemente astuto (Según los
malvados) o había respetado el equilibrio (Según los neutrales), podía
contestarla. En ese caso te dejaba pasar más allá, a la morada del dios al qué
se había servido el cual le proporcionaría una existencia de extrema felicidad,
o si este consideraba qué aun no había cumplido su cometido podría devolverlo a
las Darland’s. En caso contrario, el Hombre negro arrojaría el espíritu al
abismo, a una caída eterna y a una negación eterna de la existencia. A un no
ser (El peor sufrimiento de todo ser era la falta de existencia). Se especulaba
mucho sobre cuál era la pregunta qué hacia el Hombre negro. De hecho, cada
sabio de cada ciudad tenía su propia teoría. Cada pueblo de las tierras libres
tenía igualmente sus propias ideas sobre cómo realizar ese viaje por el
territorio del Limbo.
Para las gentes de Trid, el viaje debía realizarse por mar.
Así pues el cuerpo de los muertos era depositado con sus posesiones más
preciadas en una embarcación, la cual solía variar en tamaño y clase según la
riqueza y posición del muerto, desde una balsa o chalupa para los humildes
hasta los gigantescos buques o galeras de guerra para los ricos y poderosos.
Fuera cual fuera la embarcación, se la denominaba genéricamente barco negro.
Era conducida hasta mar abierto, donde era desfondada y hundida a golpe de
hacha.
Los bárbaros de Rabost, creían en la existencia de unos
espíritus invisibles, al parecer femeninos, qué guiaban al espíritu de los
valientes a través del Limbo. Por eso abandonaban a sus muertos al aire libre,
encima de una montaña o colina, o sobre un montículo de piedras y tierra si el
terreno era llano. Para demostrar su valor, se colocaban a su lado las cabezas
de sus enemigos.
Los habitantes de Holgart creían qué el Limbo era un
territorio subterráneo. Así pues, y aprovechando la existencia de una serie de
cavernas y galerías naturales existentes bajo la ciudad, depositaban los
cuerpos de los muertos en ellas. Denominaban estos subterráneos “La ciudad de
los muertos”, y existían nueve accesos a ella, uno por cada sector de la
ciudad. Obviamente cada cadáver era bajado al subsuelo por el acceso qué le
correspondía según su casta social.
En Dafar la grande se entrenaba a los guerreros valientes,
bajo las murallas de la ciudad, con la creencia de que sus fantasmas volverían
de la muerte para defender la ciudad en caso de peligro inminente.
En los territorios de la oscuridad, Nagor y Garfalas, se
enterraba a los poderosos en grandes tumbas, con numerosos corredores y salas.
En ellas se abandonaban sus tesoros… y las trampas y los guardianes, humanos o
no, en previsión de los ladrones. Muchos esclavos eran sacrificados o
enterrados vivos en ellas, para servir al muerto en el más allá.
Los adoradores de Adarna la diosa de la tierra (Enanos,
gnomos y las mujeres de Astra), enterraban a sus muertos en tumbas
individuales, afirmando que su madre, la diosa los acompañaría en su viaje.
También enterraban de este modo sus muertos los medianos de
Handor, pero eso si antes celebraban una buena fiesta-banquete en su honor.
Decían qué el espíritu del muerto estaba presente y qué comía el espíritu de
los alimentos para prepararse mejor el viaje.
Los elfos de Zolarien eran inmortales, pudiendo solo
matarles las armas o la pena. Solían enterrar entonces a sus muertos entre las
raíces de los árboles para qué algo de ellos viviera siempre en el bosque.
Decían qué en las noches claras, cuando el viento silba suavemente en las hojas
de los árboles, era posible oír las voces melodiosas de los espíritus elfos,
riendo y cantando en los bosques de Zolarien.
Los habitantes de Dornolt qué pertenecían a los medio elfos
seguían las costumbres de Zolarien si su sangre era más élfica qué humana o las
costumbres de Trid si eran más humanos qué elfos. Los medio umaks tenían un
pensar más parecido a los bárbaros de Rabost y por lo tanto tenían sus
costumbres.
En Elindor creían qué los dioses ayudarían a los merecedores
de ello y no necesitaban nada en especial, así pues tenían grandes cementerios
llenos de tumbas y nichos donde enterraban tanto a pobres como a ricos sin
distinción.
En las tierras yermas, donde Laila tiene sus dominios,
cuando alguien moría era entregado a los sacerdotes qué servían a la misma para
qué el difunto pasara al servicio de la misma y así nunca llegara al palacio
qué le correspondía y jamás haría el último viaje.
Y el otro gran temor de las gentes de las tierras del este
era la posibilidad de qué una vez muertos sus espíritus fueran robados por los
nigromantes o sacerdotes de Laila y por lo tanto obligados a una no-vida de
servicio y tortura qué les impidiera recorrer su camino. Esto dio origen a
varias formas de destruir el cuerpo, ya fuera quemándolo, con una estaca en el
corazón o siendo bendecido por un sacerdote de Dornolt para qué este asegurara
su estancia.
Festividades de las Darland’s
En respuesta a la petición de mi señor su majestad Aion IV
de Dafar, llevo varios años recorriendo las tierras conocidas para hacerme un
grimorio de festividades y costumbres de las tierras libres y me llama la
atención una gran frase, “Dale al hombre sencillo un día de regocijo y te
soportara cien días de látigo”, extraído del gran libro de las crónicas de los
reyes de Nagor. Aun así, he de decir qué los diferentes pueblos de las tierras
libres tienen diversas fiestas y celebraciones a lo largo del año, ya sea con
motivo de ceremonias religiosas, por razones sociales o por el aniversario de
acontecimientos importantes. Y el presente lo escribiré en pasado, pues cuando
futuras generaciones lean este grimorio, es posible qué estas festividades
hayan cambiado, aunque al mismo tiempo es improbable, pues el tiempo pasa lento
en las tierras libres.
De todos eran conocidos los tres días de Sindash, en
homenaje al dios de la risa, durante los cuales en la ciudad de Trid y su
provincia la gente dejaba el trabajo para dedicarse a reír, cantar, bailar y
bebían en honor al dios de la felicidad. Durante estos días, los esclavos
podían replicar e incluso reñir a sus amos, la gente se vestía de manera
absurda y pintoresca, los pobres se hacían pasar por ricos y los ricos se
revolcaban borrachos en el fango. El consejo de los diecinueve cogían al primer
desgraciado qué veían (normalmente extranjero) y lo hacían rey de la ciudad
durante los festejos. Al amanecer del cuarto día, todo volvía a la normalidad,
las calles eran limpiadas y la gente volvía a sus trabajos y quehaceres, “el
rey” era despeñado desde la torre más alta de la ciudad, para señalizar la
finalización de la festividad.
Los sabios afirmaban qué esta fiesta tenía sus orígenes en
las fiestas de Sindash qué se realizaban entre el pueblo de los medianos, los
cuales habitaban Handor, más allá de las montañas viejas, pasando el río Thill.
Dichas fiestas se celebraban el día del cumpleaños de cada miembro de la
comunidad, consistían en un intercambio masivo de regalos y un gran banquete
donde todos asistían. Al ser las aldeas y poblaciones medianas normalmente
densas de población, el resultado era qué tenían una, dos o incluso tres
fiestas diarias.
En Nagor existe un día qué es justo lo contrario, es el día
del silencio y se practicaba al finalizar el invierno. En este día, las gentes
se encerraban las gentes en sus casas y no pronunciaban palabra alguna, pues
temían qué el fuego sagrado qué ardía en el templo de Groban se apagara para
siempre, como estaba escrito qué en esa fecha sucederá. Para darle fuerza al
fuego, era necesario arrojarle los corazones de todos los qué en ese día
entraran o salieran por las puertas de la ciudad. Al amanecer del día
siguiente, la gente daba muestras de alegría, ya qué Groban les había permitido
vivir un año más y entonces el día del mercado se celebraba y en estos mercados
se podría adquirir de todo.
En las tierras de Elindor anualmente se celebraba la feria
del ganado, donde los nobles locales visitaban los mercados de las gentes
sencillas, para comprar o vender el ganado y las cosechas del año. También
celebraban justas de nobles, donde estos podían adquirir más títulos
nobiliarios y tierras y las justas de los plebeyos donde estos si demostraban
un gran arrojo, podían adquirir un rango menor entre la nobleza.
El día de la piedra y el hierro era el día más importante de
entre los enanos y gnomos, donde celebraban la alianza de estas dos razas y
realizaban la práctica de su deporte favorito “La cacería del gonde”, donde se
soltaban en sus minas a un millar de gondes qué habían sido capturados durante
el año y donde los jóvenes debían de cazarlos, ganando aquel qué más cabezas de
sus odiados enemigos trajera. El problema de esta prueba es qué siempre sumaban
más de dos millares de cabezas de gondes y solían anular la prueba.
Entre los ritos de iniciación destacaban la muerte de los
niños, qué practicaban los clanes bárbaros de las llanuras de Rabost y tenía
dos partes. La primera consistía en una prueba en la cual los adolescentes
tenían qué demostrar su valor y hombría, la cual era indispensable para
alcanzar el título de hurgadon y así ser considerado un hombre y también para
poder desposarse con una joven. Esta prueba se realizaba cada cinco años y
decían qué era terriblemente dura, pero no se podía asegurar, pues nadie la
había visto nunca. La segunda era más cruel, pues al borde de un precipicio los
jefes de los clanes, seleccionaban a los nacidos del último año y los
examinaban con detenimiento, si encontraban alguna imperfección, los lanzaban
al vacío sin dilación alguna. Esta prueba era anual y mantenía a los bárbaros
como una nación fuerte y perfecta.
También era curiosa la fiesta de las mascaras qué se
realizaba una vez a la semana en la ciudad de Astra. Ese día, las mujeres de
las clases altas acudían a la plaza mayor de la ciudad, ataviadas con unas
mascaras qué ocultaban sus rostro. Allí se realizaban competiciones de
atletismo y de lucha entre los jóvenes de la ciudad y los extranjeros qué lo
desearan. Las mujeres los contemplaban y si alguno era de su agrado se lo
llevaban para pasar con él un día y una noche de lujuria y pasión. Sin embargo
la mujer nunca le descubriría su rostro.
También dos veces al año se celebraban los días de los
juegos entre los bárbaros de Rabost y los jóvenes de Dafar, en la frontera
entre ambos territorios. Se montaban barracones y tiendas, se ofrecía comida y
bebida, se comerciaba y se realizaban competiciones deportivas amistosas. Era
un buen momento para reclutar mercenarios bárbaros o para tomar esposa.
Los elfos de Zolarien tenían igualmente sus propias
celebraciones, por supuesto totalmente secretas, a las cuales no podías asistir
a menos qué fueras de su sangre. Pero se sabe qué una vez al año, todos los
elfos se reunían para cantar, y su canto era tan dulce y claro qué se podía
escuchar más allá de sus fronteras. Los poetas decían qué de ese canto
aprendieron los pájaros sus trinos y quizás tuvieran razón.
Pero al margen de todas estas festividades, estaban las más comunes,
qué se solían dar en todos los territorios de las tierras libres. Cada deidad
tenía su propio día anual donde sus devotos acudían a los templos, capillas e
iglesias a dar donativos para solventar la economía de sus patrones. La semana
del impuesto se celebraba anualmente y los nobles recaudaban todos los pagos
precisos para el año. La segunda semana de la primavera se celebraba el inicio
de la cosecha, la penúltima de otoño se celebraba la siega. El primer día de
verano, se celebraba el solsticio, también era común el primer día de invierno,
donde se desafiaba a la reina del hielo y el último día del invierno donde se
agradecía a Haroldo su protección durante los días invernales. Cuatro días al
año se veneraba de forma común a los cuatro elementos porque ellos eran el
mundo y las tres lunas tenían sus tres días más brillantes. El día de los
difuntos era aquel donde se rendía respeto a los antepasados qué habían luchado
por los presentes. Pero no todo era respeto y devoción, el día de la niebla era
temido y durante este día, los habitantes de las tierras libres se ocultaban en
sus casas y fortalezas, pues según se contaba algún día la niebla del destino
destruiría todo lo qué existía y aunque si ese fuera el caso todos lucharían,
parecía ser qué si la niebla no veía a nadie, nunca destruiria nada.
Pero en medio de toda esta variedad había sin embargo una
ceremonia común, “El día del aniversario de la batalla de Angorlan”, y a la
hora del atardecer del último día del año, todo hombre, enano, gnomo, elfo y
mediano capaz de empuñar un arma, comenzaba a golpearla rítmicamente contra su
escudo u otra arma. Este era un aviso desafiante a cualquier invasor de qué
todos los pueblos libres de las Darland’s se unirían de nuevo, para enfrentarse
al ejército qué volviera a cruzar sus fronteras. Y cuentan qué ese día, los
muertos lloraban y los señores oscuros temblaban, pues más allá de las tierras
del este se podía escuchar el ruido de dicho desafío.
Sectas, hermandades y gremios
En las tierras libres, existe un sistema político qué
gobierna a sus distintos pueblos, pero no es la única fuerza con influencias en
sus gentes y tampoco la única cuyas acciones tienen repercusión en lo qué
sucede por sus tierras. Existen una gran variedad de sectas secretas,
hermandades de individuos y gremios profesionales. Algunas son nuevas, otras
muy antiguas y muchas de ellas son secretas y pocos saben de su existencia. A
continuación vamos a listar las más importantes.
Capellanes de Sefina
Los capellanes de Sefina, son una fuerza de combate surgida
de la necesidad, han realizado voto de pobreza, se dedican a defender aquello
qué se deja bajo su cuidado y protegen a los peregrinos de su orden religiosa u
otras amigas. Con los años, esta dedicación aumento a la obligación de
construir y administrar monasterios hospital y centros para refugiados.
Hijos de Pagos
Los hijos de Pagos son mortales qué dedican su vida al dios
de la sangre, por ello el dios les concede la habilidad del combate con un
estilo muy sangriento, el baile del remolino. Los poetas usan términos muy
distintos para ello, desde baile, hasta salvajismo, pasando por arte de matar.
El movimiento es un estilo de lucha con dos armas cuyo único propósito es la
destrucción de los enemigos de Pagos derramando la máxima sangre posible.
Castigador
Los castigadores son los misteriosos centinelas de las
Darland’s y han jurado protegerlas a todo coste. Mientras caballeros y
guerreros toman el campo de batalla en defensa de su patria, los castigadores
lo hacen desde las sombras, anulando a sus objetivos con rapidez y precisión.
Los castigadores suelen provenir de la casta más baja de la sociedad, aquellos
que no pueden convertirse en soldados o caballeros y utilizan la astucia y el
sigilo para alcanzar sus objetivos, por lo cual la nobleza o incluso burguesía
no es apropiada para formar parte de la orden, aunque aceptan también magos y
guerreros, normalmente mercenarios. Aun así precisan protección contra las
criaturas de las Darland’s qué a veces por su condición les confunden con entes
de las sombras y la oscuridad.
La hermandad de la libertad
Son humanos nacidos en Holgart y Dafar mayormente, pero se
sabe de algunos nacidos en Elindor y Fornor. No reconocen ninguna ley mortal
(son neutrales, ven el caos como otra ley, la anti-ley), su única ley es la de
ser libres y viven viajando en solitario o en pequeños grupos de no más de
cinco individuos y sin rumbo fijo. No deben lealtad a nada o a nadie y no se
involucran en ningún conflicto a no ser qué sea por necesidad propia.
Se conoce de su existencia, pero se desconoce quiénes y
cuántos son sus miembros. Se rumorea qué tienen algún tipo de ritual o
convención anual en donde se reúnen todos y qué cuando esta finaliza, se decide
donde se celebrara el año siguiente, así pues, no tienen una sede central o
lugar de reunión fijo.
Secta de las vírgenes Mirnales
Esta secta es una congregación de mujeres qué ofrecen voto
de castidad a Mirna, viviendo en conventos apartados de las ciudades de donde
son originarias. Así podemos encontrar un convento en una isla del rio al oeste
de Holgart, entre las montañas, otra en un acantilado qué da al mar en el este
de Astra, otro en el noreste de Trid muy a las afueras y el último al sur de
las montañas negras, en Zolarien. Son todas humanas y semielfas, pues ninguna
otra raza abraza la fe de esta secta.
Son mujeres de gran belleza (condición indispensable para
ingresar en la secta) y si rompen su voto de castidad voluntariamente son
expulsadas de la orden para siempre sin opción de redención. Por el contrario
si son violadas (cosa qué evitan, prefieren morir a ser violadas), serán
enviadas en peregrinación a Garfalas, y en su camino se enfrentaran a todos los
seres malignos qué encuentren.
Hermandad del círculo negro
… el gris es para la chusma, qué no entiende de sutileza. El
azul para los mercaderes qué comercian con la riqueza. El amarillo para los
artesanos y los artistas, qué crean la belleza. El verde para los terratenientes,
poseedores de la tierra. El rojo para los soldados, qué derraman la sangre. El
blanco para los qué nacieron con sangre noble y el oro para los reyes. Pero
dejad el negro de la sombra, el negro de la muerte para los asesinos…
(El Dornolquenta)
La sexta ciudad de Holgart la ciudad de ciudades, es negra
como el carbón, pues allí tienen su residencia y sus centros de adiestramiento
los asesinos del circulo negro, la verdadera justicia de la ciudad y la mano
ejecutora de las Darland’s.
Cualquiera puede contratarlos. Basta simplemente colocar, en
una capilla situada a la entrada de algún templo elemental, preferiblemente de
Groban, una daga, un pedazo de papel con el nombre de la víctima y una bolsa
con dinero. Si a los tres días ni el dinero ni la bolsa han sido tocados,
significaba qué el círculo de asesinos no acepta el trato. Si todo ha
desaparecido, significaba qué la víctima será ejecutada. Pero si solo ha
desaparecido la daga, significa qué el círculo respeta a la victima por algún
motivo, o qué considera la cantidad ofrecida ridícula. En ambos casos será el
ofertante el ejecutado.
Sin embargo, los del círculo negro son en verdad individuos
extraños. El asesinato no es para ellos un oficio o una simple forma criminal
de ganarse la vida, si no un arte, una filosofía, una forma de vida. Un asesino
empieza su entrenamiento con la edad de cinco años y no termina hasta pasados
los veinte. Están organizados como un gremio qué posee cinco grados de
iniciación, de los cuales la gente desconoce su nombre, pero qué son los
siguientes.
Aprendiz oscuro. El primer rango, este es poseído por todos
los asesinos cuando tienen entre cinco años y veinte. Cubre todo el periodo de
entrenamiento, estudio y preparación del asesino, desde su más tierna infancia,
hasta qué pasa las pruebas de la supervivencia.
Agente oscuro. El segundo rango, este es poseído por todos
los asesinos cuando consiguen superar las pruebas de supervivencia y el qué
tendrán la mayoría de ellos durante toda su vida. Son agentes de campo, con uno
u otro puesto según sus capacidades y especialidades.
Maese de las sombras. El tercer rango, es asignado por los
consejeros de las sombras, al agente oscuro qué consideran qué lo merece,
cuando el anterior Maese de las sombras ha muerto. Se encarga de la
organización local de varios grupos de agentes oscuros, son los qué estudian y
deciden sobre las misiones a aceptar de bajo nivel como asesinar a un mercader,
o al alcalde de una villa, un burgués adinerado o un esclavista de Trid por dar
algunos ejemplos.
Consejero de las sombras. El cuarto rango, es asignado por
el señor de la luz oscura, al agente o Maese de las sombras qué considere qué
lo merece, cuando el anterior consejero de las sombras ha muerto. Se encarga de
la organización en grandes zonas, por ejemplo una gran ciudad como podría ser
Trid, Astra u Holgart, una ciudad importante como Bariz o Umbar, o grandes
zonas como podrían ser ducados sin ciudad grande o importante pero qué posean
una fuente de riqueza como unas minas o similar. Se encargan de tomar
decisiones más importantes qué los Maeses, como el asesinato o no de la nobleza
y el clero, como podría ser un duque, un obispo o rangos qué podrían poner a la
gente en contra de la orden.
Señor de la luz oscura. El quinto rango, cuando este muere,
se reúnen los consejeros de las sombras para designar al nuevo señor de la luz
oscura, de entre ellos. Se encarga de la organización de la orden a nivel de
las Darland’s. Es el único qué puede decidir sobre el asesinato de reyes y patriarcas
de las religiones. También es el encargado de organizar si fuera preciso la
orden para combatir a cualquier mal qué pudiera destruir las Darland’s, es el
jefe supremo de la orden. A veces vive en Holgart, a veces en Nagor, suele
cambiar su residencia por motivos de seguridad y para mantenerse oculto de las
autoridades de las tierras libres.
Tienen un libro sagrado, la canción de las espadas. Solo
existe un ejemplar autentico, nadie más lo tiene y siempre está con el señor de
la luz oscura. El mayor deshonor para un asesino del círculo negro es revelar
los secretos y misterios de su orden, aunque sea bajo tortura. Es por eso qué
muchos prefieren suicidarse, a ser posible en combate, antes de ser capturados.
La regla más importante de la hermandad, sin embargo es la de no dejar nunca
una misión por terminar. Una vez un asesino tiene un trabajo, solo la muerte
puede detenerlo. Nadie, ni siquiera su propia orden podrá obligarle a desistir.
… a menudo te hablaran de justicia y de derecho. De amistad
y de ideales. Incluso de amor. Nunca lo creas. Solo existen el oro y el acero.
El oro qué paga para el acero qué mata…
(Del cantar de las
espadas)
Según cuentan están entrenados para no sentir ningún tipo de
emoción, ningún ideal, ninguna moral, es un hecho demostrado qué había asesinos
del circulo infiltrados secretamente entre las cortes de los reyes, las
personas de confianza de los gremios mercantiles, muchas veces sirven como
guardaespaldas, contables, mercenarios y consejeros, pero siempre están
dispuestos a rebanarles el cuello a sus señores si la hermandad lo ordena. Es
por eso qué gobernantes y burgueses los odian y es por eso también qué la gente
sencilla los acepta más qué temerlos. Pues cuentan y no sin razón, qué nadie se
molestaría en pagar a un asesino para matar a un pobre, pero si para matar a un
rico. Por este motivo algunos les llaman irónicamente “la única justicia”.
Cuentan qué fue por miedo por lo qué los reyes de Holgart en
el pasado les dieron el sector de la sexta ciudad. Para mantenerlos vigilados,
pero resulto sin embargo inútil. En una ocasión, un grupo de nobles de baja
cuna y comerciantes ávidos de poder, planearon una estrategia en contra de
ellos y presentaron numerosas pruebas de traición hacia el rey y el reino de
los asesinos del círculo negro. Este vacilo en pronunciar una sentencia,
pospuso la decisión para el día siguiente. Al amanecer sin embargo, encontró
una daga negra clavada en su trono, con las pruebas reales de las mentiras
vertidas en contra de los asesinos. Al mismo tiempo y extrañamente, todos los
conspiradores aparecieron asesinados aquella mañana.
… Te desvanecerás en la noche, cambiaras tu cuerpo en madera
o piedra, te hundirás en la tierra y pasaras a través de las paredes y puertas
cerradas. Te mataran muchas veces, pero no morirás. Cambiando de rostro y serás
invisible, capaz de andar entre los hombres sin ser visto…
(Del cantar de las
espadas)
Cuentan los ociosos a quien quiera escucharlos, qué hay
muchos más miembros del circulo negro fuera de Holgart qué dentro de ella. Se
dice de ellos cosas tan extrañas e increíbles como qué eran capaces de subir
por paredes totalmente verticales, de deslizarse por puertas cerradas, de
hacerse invisibles a los ojos mortales y de avanzar en total silencio por un
pasillo lleno de cadenas colgando del techo. Se cuenta qué son inmunes al
veneno y capaces de detener en el aire las flechas qué se les lance, pero es
más algunos dicen qué pueden atraparlas sin esfuerzo. Seguramente esto sea
cierto y halla más de lo qué la gente se cree.
La verdad es qué el cantar de las espadas es un libro de
dudoso origen, qué el objetivo de los asesinos es mantener el orden en las
Darland’s para su propia supervivencia y qué su trabajo es la ejecución de
aquello qué sea necesario. A veces o casi siempre qué el dinero es apropiado,
aceptan encargos qué no tienen qué ver con su objetivo principal, como el
asesinato de un capataz en unas minas, pero es su forma de financiarse, pues el
oro paga el acero.
Los envenenadores
La figura más odiada, temida y a la vez despreciada en todas
las Darland’s es sin duda el envenenador. El gremio de los envenenadores es una
organización controlada por el gremio de asesinos del círculo negro, pero qué
no sigue su rígido código del honor. Son seres solitarios, sin amigos, mezquinos
y crueles. Maestros en el arte del disfraz qué se introducen en el mundo de la
victima sin qué sea percibida su presencia, con mucha paciencia y tiempo.
Utilizan como veneno el jugo de una planta llamada “Upa” qué no mata sino qué
paraliza el uso de los pulmones, con lo cual la victima muere por asfixia. No
envenenan con él los alimentos o la bebida, sino los recipientes en qué tienen
qué ser cocinados o servidos estos alimentos. También usan a menudo el
“Roztar”, veneno extraído de la miel de la abeja negra, qué al entrar en
contacto con la sangre provoca el qué la carne empiece a podrirse rápidamente.
La víctima suele morir en 48 horas. Para contactar y contratar a un envenenador
se tiene qué colocar una nota en un templo de Groban, en una hornacina
destinada especialmente a este uso y cuando se acepta el trato, el envenenador
contacta con el contratante para acordar el precio.
Apotecarios de Fornor
Este grupo de alquimistas oscuros y malvados, estudian e
inventan pociones para conseguir con ellas efectos qué solo con magia arcana se
consigue, estos mezclan las nobles artes de la alquimia y los conocimientos
químicos de los sabios, con el uso de venenos.
Orden de la no-vida
Esta secta de magos se encuentra en Nagor, aunque se mueven
por todas las tierras libres y guardan muy celosamente su identidad. Son
poderosos magos de alto nivel qué dedican su estudio a la nigromancia y venden
su alma a Laila la bruja, pasando a ser lichs a su servicio cuando mueren.
Cuando se acaba con uno de estos lichs, pierden todo su poder y pasan a
convertirse en espectros malditos bajo el dominio de Laila. Entre sus miembros
solo se encuentran humanos, son los únicos qué son tan estúpidos como para
formar parte voluntariamente de una orden como esta.
Esta orden fue fundada por Telesce al cual confió el mismo
Gainor los secretos de la no-vida y como engañar el orden natural de la vida y
la muerte, servían entonces a Groban y a Gainor. En el pasado los conocimientos
de Telesce llegaron a manos de Laila, una heroína hechicera de mucho poder, qué
aprendió más de lo qué nadie sabía y se llego a convertir en deidad de los
no-muertos, robando el control sobre estos a Gainor, ante lo cual la orden
cambio sus lealtades.
Debido a todo esto, mientras los magos siguen con vida,
mientras no son no-muertos, actúan como espías para Laila y sus ejércitos en
las tierras yermas, pero una vez adquieren su condición de Lich, forman un
pequeño ejército y siembran el Caos y la destrucción por las tierras libres.
Algunos de ellos, antes de que esto suceda, dejan su vida y se apartan a alguna
pequeña aldea donde acaban con todos sus habitantes y comienzan a formar su
ejército.
La orden de la llama negra
La orden de la llama negra es el grupo de asesinos más
eficaz de Groban, es una sociedad secreta de asesinos dedicados a la adoración
del fuego y la destrucción. Formados en los ritos más impuros y oscuros de
Groban, utilizan el sigilo, la magia divina y el fanatismo para destruir las
tierras libres. Muchos de ellos se hacen pasar por sacerdotes de otras fes y no
son detectados gracias a los poderes qué Groban les ofrece y por lo tanto
cuando actúan nadie lo esperaba y pueden ser capaces de destruir poblaciones
pequeñas enteras.
Secta de los iluminados
Esta secta es de lo más preocupante, pues surge de la nada,
cuando un individuo entra en una especie de locura, donde tiene visiones de una
supuesta vida mejor en la pobreza. Este comienza a predicar su visión por las
tierras libres, recorriendo aldeas y poblados pequeños hasta qué es detectada y
destruida por las autoridades locales, cuando tan solo son entre 100 y 500
individuos. En esta secta hay todo tipo de individuos cuya voluntad es
fácilmente maleable, por ello los únicos qué nunca se han visto envueltos en
esta secta han sido enanos y gnomos.
El problema reside en qué consideran la riqueza como un gran
mal y por lo tanto tiene qué ser destruida. Vagan sin un patrón establecido,
asesinando a ricos, nobles y terratenientes adinerados, destruyendo sus
posesiones y dejando una estela de destrucción y crueldad devastadora.
Emisarios de Pheva
Esta secta de seguidores de la diosa de la lujuria tiene por
misión corromper a los altos cargos de las ciudades y pueblos importantes de
las tierras libres. Se trata lógicamente de una secta secreta qué habita entre
los más altos cargos y personas influyentes de todos los reinos y razas. No
tienen una sede central, pero aun así han sido responsables de algunas de las
más grandes guerras del pasado entre ciudades, poblados o incluso reinos en el
pasado y es por ello qué son buscados incansablemente por los guardias y
autoridades locales de todos los reinos. Entre sus miembros hay de todas las
razas, exceptuando medianos.
Orden de los hijos de Adarna
Esta orden odia la violencia, son en su mayoría médicos,
boticarios, herbolarios y plebeyos de todo tipo. Aman la vida y son muy
bondadosos. Nunca realizan nada qué pueda representar dolor para otro ser y no
matan a ningún ser vivo aunque en ello les vaya la vida. Se alimentan de frutas
caídas de los árboles y visten con ropas hechas de sus propios cabellos u hojas
recogidas en otoño. No son demasiado numerosos y es raro encontrarlos. Se
comenta qué viven en una pequeña aldea en los bosques al este de Astra.
Órdenes religiosas
Se especifica más sobre cada deidad en capítulos anteriores
sobre mitologia, y a menos qué ponga algo contrario en las adoraciones, todo
dios cuenta con una orden a su servicio qué tiene capillas, iglesias,
monasterios y catedrales dedicado a ellos. Cada una de estas religiones posee
una orden dedicada a su adoración y a predicar su credo.
Hoja de Haroldo
Existe una orden de caballeros dedicados a la destreza del
combate cuerpo a cuerpo, una destreza qué no se logra a través de la simple
oración, si no entrenando y dedicando su vida al combate por los demás. Esta es
la orden de Haroldo y aquellos qué llegan a ser merecedores del título, pasan a
ser algo más qué clérigos o paladines, son Hojas de Haroldo.
La mayoría de las hojas de Haroldo son clérigos o paladines.
Esto es debido a qué la orden exige un contacto con el dios y combinar esto con
una disciplina marcial de combate. Son enemigos acérrimos de todo mal y no
dudan en luchar contra las fuerzas oscuras de Fur-Nintar, siempre se puede
encontrar en las murallas de Angorlan un centenar de Hojas de Haroldo
defendiéndolas.
Orden elemental
Esta orden de magos, tienen varias universidades en las
capitales de Dafar, Astra, Holgart, Trid, Nagor y en Garoth. Sus estudios están
totalmente dedicados a la magia elemental, de los grandes dioses, que según
ellos son los únicos dioses qué deberían de ser adorados. Usan los poderes
elementales para combatir el mal de Fur-Nintar y las tierras yermas. En esta
orden solo hay humanos.
Guardianes del puño blanco
Todas las capitales de las tierras libres tienen un cuartel de
esta orden. En sus filas hay guerreros, exploradores, picaros y paladines.
Muchos de ellos son devotos de Ommer, otros simplemente buscan un futuro basado
en el camino correcto.
Son tal vez el ejército independiente (No perteneciente a
reino alguno), más grande de las tierras libres, se dedican a defender a los
habitantes de las tierras libres de cualquier amenaza exterior o interior,
repartiendo justicia con puño de hierro. Colaboran y tienen autorización
normalmente con todas las autoridades locales y cuentan con el favor de las
mismas debido a qué jamás mienten, aunque eso suponga su muerte. A veces actúan
como jueces imparciales en los conflictos internos de las tierras libres.
La secta de los malditos
Esta secta es poco conocida y muy reciente, son habitantes
de las tierras yermas qué han ido durante los últimos mil años asentándose por
los distintos reinos de las tierras libres. Sirven a Laila y a sus propósitos y
se han extendido por las clases bajas sin ser detectadas. Nadie sabe aun sus
métodos pues no han hecho nada, pero algo planean, algún tipo de enfermedad o
algo similar qué mate al mayor número de habitantes qué serán alzados por
nigromantes para engrosar las filas de la señora de la no-vida y estar ya
dentro del reino a exterminar.
Orden del fuerte
Esta orden de soldados viven en las fronteras con
Fur-Nintar, por las montañas y pasos de las mismas, vigilando qué ante posibles
movimientos de los ejércitos de los mismos. En su orden entran miembros de
todas las razas, pero sobre todos guerreros de Rabost y Tolgor qué dedican como
mínimo una década de su vida al servicio en esta orden.
Su sede central se encuentra en las montañas grises donde se
reúnen una vez al año todos sus miembros y durante estos días, los guardianes
del puño blanco ocupan su sitio en fortalezas y cuarteles fronterizos.
Gremio de comerciantes
Este gran gremio se extiende por todas las tierras libres y
por parte de Fur-Nintar. Es respetada y aceptada por todos estos sitios debido
a la calidad de sus productos, pero jamás olvidan qué pertenecen a las tierras
libres. Cuentan con su propio grupo de mercenarios y guardaespaldas.
Gremio de ingenieros Dur-Gak Inc
Los ingenieros gnomos de Garoth, sirven al reino de los
enanos y dedican su vida a la invención de extraños artilugios qué sirven para
las cosas más absurdas qué uno pueda imaginar, como la Kataphulta, el
Trebiulech y muchos otros. Entre ellos están los mejores ilusionistas de su
misma especie, qué se encargan de mantener el secreto de sus inventos bajo
poderosos conjuros e ilusiones.
Piratas del mar del vapor
Truhanes, asesinos, ladrones y bandidos de agua salada. Se
dedican a asaltar poblados costeros y barcos mercantes, no deben su lealtad a
nadie, pero odian a las fuerzas oscuras tanto de Fur-Nintar como de las tierras
yermas y lucharan si fuera preciso junto a los ejércitos de las Darland’s.
La raza anillada
Los hombres-serpiente, también llamados hombres lagarto son
una raza antiquísima, anterior a los hombres. Su aspecto es el de un humano
corriente, pero el cuello y la cabeza son como los de una gran víbora. Tienen
la sangre fría, el pulmón izquierdo casi no existe, y pueden abrir la boca 180
grados. Para disimular su presencia entre los hombres suelen ir disfrazados
como tales y acostumbran a desempeñar cargos como magos, hechiceros,
alquimistas, estudiosos, pero casi nunca se hacen pasar por guerreros y jamás
se ocultan bajo la apariencia de clérigos. Se han infiltrado en todas las
sociedades humanas disfrazados como hombres, pero aun existen hermandades qué
se les resisten, como los asesinos del círculo negro o los capellanes de
Sefina.
Pero antes de ser la decadente y casi extinta raza de los
hombres serpiente, eran la raza anillada y se enorgullecen de ser la primera
raza y pueblo civilizado y organizado qué existió sobre las Darland’s y aunque
no se sabe con certeza el emplazamiento de sus asentamientos, algunos eruditos
qué conocen esta verdad apuntan qué sus ciudades fortificadas se extendían por
toda Dornagar, bajo tierra.
Se sabe qué tenían devoción por el número cinco, por su
forma serpenteante, lo consideraban el número mágico. Este pueblo desbordaba
cultura y poder, pues tenían grandes matemáticos, alquimistas, ingenieros y
constructores, además, los más destacados podían alterar la esencia de la
materia y ayudados por el poder qué les daba su único dios, Seth, podían
moldearla a su antojo para crear los objetos de poder qué deseasen.
Con el paso de las eras surgió la secta secreta de La orden
de la gran serpiente, cuyo fin es conquistar el poder supremo, dominar las
tierras libres y subyugar a todas las razas. En realidad, sus dirigentes son
hombres-serpiente con disfraz humano y el resto son humanos atraídos por las
perspectivas de poder y riqueza, a los qué la orden utiliza y tolera, pero qué
serán los primeros en ser sacrificados a Seth cuando llegue el día de la
liberación.
Actualmente, la raza anillada habita en 5 monasterios –
fortaleza de difícil localización y rara vez se muestran como son. Tienen a su
servicio asesinos, cazarrecompensas y gente de dudosa reputación y con su ayuda
como agentes infiltrados ejecutan intricados planes para corromper las cúpulas
de poder del mundo. Estos monasterios están uno en cada continente de Dornagar,
menos en Femento qué hay dos, los cuales están en las Darland’s. Pero su
principal objetivo es invocar a su dios desterrado Seth y qué vuelva a las
Darland’s desde donde comenzara la reconquista. Para ello necesitan el
sacrificio de 555 vírgenes el 5º día de un 5º mes y destruir ciertos objetos
mágicos.
Su símbolo es una cabeza de cobra con un solo ojo, pues Seth
es una serpiente ciclópea. Todos los miembros de la secta lleva ese emblema, ya
sea tatuado, en un escudo, en un anillo o cualquier otro objeto secreto y
representa la devoción qué sienten para con su diosa Seth. En el escalafón más
bajo de la orden de la Gran serpiente, se encuentran fieles, sectarios, adoradores,
seguidores y agentes, todos son humanos aunque también hay algún
hombre-serpiente dirigiéndolos. Les siguen en importancia los 55 primeros
sacerdotes emisarios, hombres-serpiente de poder y para acceder a este título
es necesaria una vacante. Se encargan de las labores de gran responsabilidad y
por ello llevan siempre armas mágicas y pergaminos antiguos. Sus superiores son
los 5 constrictores, hombres-serpiente de muy elevado poder, los patriarcas de
la raza. Cada uno gobierna un monasterio-fortaleza y han necesitado una vacante
para acceder al puesto. Actualmente son Sha-akh el infame, Nefertari la de la
lengua viperina, Anacon el retorcido, Crotalus el de la mirada penetrante y
Cobur el infecto. Pero por encima de todos ellos se encuentra su Ofitidad
Mayor, el guía, el espíritu y la voluntad de la Orden. Nadie ha tenido trato
directo con el o lo ha visto jamás a excepción de los constrictores y la
guardia personal creada por el mismo, los príncipes de la oscuridad.
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